Prueba: Citroën ë-C4 Shine


El Citroën C4 acaba de renovarse y ha adquirido una fórmula de éxito para su nuevo diseño. Es un compacto, pero su elevada altura respecto al suelo, de 15,6 cm, también nos permite salir un poco de "rutinario" asfalto, pero no es un SUV. Conjuga de manera magistral dos tendencias superventas en un mismo envoltorio.


También nos llega con todas (o casi todas) las variantes posibles, pudiéndose adquirir con motor diésel, gasolina (que probaremos en breve) o eléctrico puro, que es la unidad que probamos hoy; la posibilidad de cambio manual o automático; tres niveles de equipamiento y mecánicas de 131 y 136cv, que más adelante aumentarán con otras variables.


Pero todo a su debido tiempo y, de momento, hoy pasa por nuestras manos la versión eléctrica 100%, que en el seno de la marca se denomina ë-C4, con cambio automático de 1 velocidad y el acabado Shine que es el más dotado de serie.


Sin lugar a dudas, independientemente de su altura respecto al suelo, el nuevo C4 se nos presenta con un diseño rompedor, pero sin perder la característica fisionomía de familia que tienen otros modelos de la marca. Su frontal destaca por ser poderoso, con unos trazos que indican robustez, pero modernos y muy atractivos a la vez.


Adquiere los faros característicos de la marca divididos en dos grupos ópticos; las luces diurnas de tecnología LED, rasgadas y elevadas y los faros principales, también de tecnología LED, que son bastante grandes y están situados justo por debajo en los flancos de un paragolpes muy envolvente. Dentro de la tulipa contienen tres grupos de luces que, en este caso, son inteligentes y se adaptan al medio de forma automática proporcionándonos una excelente luminosidad en horas nocturnas sin deslumbrar al resto de usuarios de la vía.


Ambos grupo ópticos están unidos por una lama cromada que recorre todo el frontal superior y que emula el símbolo de la marca en en centro, que además, cuenta con una discreta cámara por debajo para poder ver esa zona a la hora de aparcar o cuando nosotros así lo estimemos. El paragolpes contiene la rejilla de ventilación del motor (aunque ya sabemos que los motores eléctricos no necesitan mucha) y dos apliques de color azul que rodean a las luces antiniebla en los extremos y en la zona baja. Al igual que el C5 Aircross que probamos recientemente; esos embellecedores son azules porque nos indican que estamos ante una unidad electrificada o 100% eléctrica, como es el caso.


Me llaman la atención las hendiduras que observamos en el capó delantero, que no sé si tienen alguna función aerodinámica (supongo que sí), pero que se están convirtiendo en una seña de identidad en todos los modelos de la marca francesa.


El ë-C4 está construido sobre la misma plataforma que utilizan los eléctricos del Grupo PSA y físicamente es igual que el resto de los componentes de la gama. Observamos que tiene 4,36 metros de longitud y una distancia entre ejes de 2,67 metros. Sus trazos son muy originales y se nos muestra como un compacto al uso, con una sección para el habitáculo bastante amplia y una caída pronunciada e inclinada del techo hacia la original zaga.


Todos los bajos del vehículo están protegidos por un aplique de plástico negro, aunque en los laterales también observamos un embellecedor de color azul en las puertas delanteras. Es una reminiscencia estética a lo que nos encontrábamos en los Airbump, que no monta este coche. Otra cosa que me llamó poderosamente la atención fueron sus ruedas. Están montadas sobre unas preciosos llantas de aleación de 18", pero son bastante estrechas ya que tienen medidas de 195/60. Es una tendencia natural el tener unas ruedas relativamente estrechas con una llanta bastante grande.


La zaga se caracteriza por montar unos pilotos muy originales en una posición bastante elevada y de tecnología LED, que os proporciona una imagen muy característica y reconocible del modelo. Está bastante inclinada y no existe mucha luna posterior, algo que veremos más adelante, pero la boca de carga que nos permite el portón del maletero es amplia y el borde nos queda a una altura muy correcta.


Al final de la luna trasera tan inclinada nos encontramos con un alerón integrado bastante grande que cumple funciones estéticas y aerodinámicas. Debajo, similar a lo que nos encontramos en la visión delantera, observamos un paragolpes voluminoso con la luz antiniebla central y, al ser un vehículo eléctrico, no existe ninguna salida de escape.


Abrimos el portón del maletero y nos descubre un espacio de carga normal, para estar hablando de un compacto, de 380 litros, con un cubículo bastante aprovechable, huecos en los laterales y un doble fondo en el que podremos ubicar otro tipo de enseres. La batería no resta espacio ni al maletero ni al interior del habitáculo, ya que está situada en los bajos del vehículo. Tiene una capacidad máxima de 50 Kwh y nos proporciona una autonomía de unos 350 Km en las situaciones más favorables. Se puede cargar con carga rápida en unos 30 min o con un enchufe convencional en "más de 24 horas". De serie, el cargador integrado que lleva el coche es uno monofásico de 7,4 kW (7,5 horas para una carga completa), aunque opcionalmente se puede pedir uno trifásico de 11 kW (5 horas para una carga completa). El estado de la carga, así como su programación, se puede gestionar desde un dispositivo móvil (teléfono o tableta) mediante la aplicación My Citroën.


Nos sentamos en las plazas traseras y personas altas de más de 1,80 metros no estarán del todo cómodas, ni a la hora de entrar ni a la hora de ubicarse, ya que la altura del vehículo en esa zona no es uno de sus fuertes. Contábamos con techo solar panorámico, que resta algo de espacio, pero no nos daba la impresión que en esas plazas fuera el inconveniente principal. Por lo demás, nos encontramos con un habitáculo muy amplio, cómodo y aprovechable, con una buena anchura y un gran espacio para nuestras piernas, además de sentarnos de una manera natural.


Tanto detrás como delante nos reciben unos asientos extremadamente cómodos, con un mullido perfecto y que pertenecen al conjunto de sistemas Advanced Comfort que ha dispuesto la marca en todos sus modelos nuevos. Los asientos delanteros cuentan con función de calefacción y reglajes eléctricos, además de masaje en este acabado tan dotado de serie.


Una vez acomodados, nos disponemos a lidiar con un salpicadero muy ergonómico en donde todo nos lo encontramos muy a mano y la información percibida es más que suficiente. Los acabados y ajustes de los materiales son de primer orden y contiene algunos detalles de personalización en color azul, pudiendo elegir varias combinaciones de color para el interior. Y es que la personalización, tanto exterior como interior, es uno de los baluartes de Citroën.


Detrás del volante multifunción, con un tamaño justo y ligeramente achatado en su zona inferior, disponemos de una pantalla de instrumentación digital, configurable, pero no tan visual como la que nos podemos encontrar en otros modelos de la competencia directa. Percibimos una información notable y con tipografías bastante grandes, algo que nos resulta práctico y que podemos encontrar al primer golpe de vista. De todas formas no hay problema, a que en nuestra unidad contábamos con una pantalla emergente de metacrilato ante nuestros ojos en donde se proyectaba el HUD, un elemento cada vez más importante y que nos ofrece información relevante ante nuestros ojos y sin la necesidad de apartar la vista del frente.


En el centro y en un lugar privilegiado, tenemos la pantalla del equipo de infoocio de 10", táctil y con una vista simple pero efectiva. A pesar de estar sobreelevada, sus grafías son bastante oscuras y no sufren reflejos incómodos a pesar de las incidencias de los rayos solares. Desde ahí podremos ver numerosas funciones de entretenimiento, seguridad o control de las que disponga nuestro C4. Moverse entre los diferentes menús es bastante sencillo y además, la pantalla tiene dos botones físicos alrededor que simplifican la tarea.


Debajo, algo que se agradece mucho y que hacen "recular" a la marca de la tendencia natural de incluir todos los sistemas en la pantalla. Tenemos mandos físicos del sistema de climatización, bastante simples de activar y que eliminan de un plumazo esa tendencia natural de los coches modernos. También tenemos un soporte para cargar nuestro smartphone por medio del protocolo qi y debajo, un espacio generoso para ubicar algunos objetos y con una alfombrilla de goma para que no se deslicen o se caigan. En nuestro caso, al tener un cambio automático, también disponíamos de otros huecos muy versátiles protegidos con una especie de persiana que los cubre.


Entre los asientos nos encontramos con el selector del cambio que sustituye a la palanca por unos botones, más prácticos, pero a los que hay que hacerse. Al ser eléctrico, disponemos tan sólo de una velocidad y el motor gira con mayor o menor intensidad así se lo ordenemos con el pedal del acelerador. En ese bloque tenemos una modalidad de circulación denominada con una B (Brake) que si la pulsamos, obtenemos una reducción notable a la hora de soltar el pedal del acelerador, con la consabida recuperación de energía por medio de la frenada regenerativa. De esta manera y con cierta previsión, podremos circular en modo "one pedal" si queremos, aunque para terminar de frenar debamos usar el pedal correspondiente.


En un lateral, nos encontramos con un botón bastante grande con la nomenclatura "Drive Select". De una manera muy simple podremos elegir entre los modos de conducción ECO, Normal y Sport, cada uno con una configuración diferente, una respuesta diferente y unas prestaciones diferentes. No son cambios sustanciales, pero el modo ECO es bastante específico para circular en entornos urbanos y en el modo Sport sí que nos permite ciertas licencias y afina la respuesta más instantánea del motor, además de que es con ese modo con el que se consigue una gran aceleración de 0-100 Km/h en 9,7 segundos.


El ë-C4 tiene tres acabados a elegir con la misma potencia, aunque nosotros probamos el acabado Shine que es el más dotado. Disponíamos de navegador, asistente de arranque en pendiente, volante multifunción, llantas de 18", equipo de infoocio con pantalla táctil de 10", instrumentación digital, lector de señales de tráfico, asistente de mantenimiento de carril, aviso de vehículo en ángulo muerto, llamada de emergencia, luces delanteras y traseras de tipo LED, techo solar panorámico, climatizador bi-zona, cámara de ayuda al aparcamiento delantera y trasera, asientos de símil cuero, asientos calefactados, con regulación eléctrica y masaje, volante calefactado, control de velocidad adaptativo con limitador, frenada de emergencia con detección de peatones y función nocturna, alerta de atención del conductor, aparcamiento asistido, asistente de mantenimiento de carril, lector de señales de tráfico, control de presión de neumáticos, HUD o acceso y arranque sin llave, entre otros muchísimos elementos.


Como os habíamos indicado, estamos hablando de la versión 100% eléctrica así que hablamos de un motor eléctrico que genera 136cv de potencia y 260 Nm de par máximo, asociado a un cambio automático de una velocidad y alimentado por una batería de 50 Kwh con el que podremos recorrer 350 Km en el mejor de los casos, pero que no es descabellado de conseguir.


Todas las versiones eléctricas tienen el mismo motor y la misma autonomía y lo único que cambia es el nivel de equipamiento de serie. De esta manera, el ë-C4 tiene unas prestaciones de 150 Km/h de velocidad punta y alcanza los 100 Km/h en 9,7 segundos con un consumo de electricidad en ciclo combinado de unos 16 Kwh/100 Km homologado por la marca.


Es un motor de reacciones instantáneas, como cualquier vehículo eléctrico, y es bastante fácil alcanzar las prestaciones finales prometidas con suma facilidad. El habitáculo está muy bien aislado y tan sólo escucharemos algún ruido aerodinámico cuando circulamos a ciertas velocidades, además de tener ese componente eléctrico que no emite ningún sonido en su funcionamiento.


Pero aunque sus prestaciones finales sean muy aceptables, el ë-C4 (el C4 en general) es un vehículo que no te invita a descubrir sus límites ni a circular a "tumba abierta" por una carretera de montaña. Dentro del programa Advanced Comfort nos encontramos con el esquema de suspensiones. Citroën siempre ha sido famosa por sus soluciones en materia de suspensiones y, a pesar de que no sea una primicia en este modelo, contamos con un "invento" de la marca que nos procura un confort a bordo inusitado.


Será, posiblemente, uno de los coches más cómodos de la actualidad y su esquema absorbe muy bien cualquier tipo de imperfección de la carretera y las que nos podamos encontrar fuera de ella. Tiene unas suspensiones bastante blandas, que a muchos igual no les gusta del todo, pero que soporta muy bien cualquier tipo de irregularidad en general, no transmitiéndola al habitáculo en ningún momento. No soporta muy bien los cambios de apoyo continuados y, es posible, que nos parezca que el coche "cabecea" más de la cuenta en curva, pero a su mayor altura respecto al suelo, debemos sumar ese esquema de suspensiones bastante blando. Nunca nos dio la impresión de falta de seguridad o algo similar. Simplemente es un coche con el que disfrutar de los trayectos de una forma más relajada y no de una forma más deportiva.


La dirección es directa, pero para mi gusto, demasiado asistida y ligera, independientemente del modo de conducción elegido. En cuanto al sistema de frenos qué decir. Detiene al conjunto de una forma muy diligente y efectiva y la posibilidad de la frenada regenerativa funciona bastante bien y recarga a la batería lo justo para estirar lo mejor posible la autonomía.


El nuevo ë-C4 es un coche eléctrico, generalmente, supeditado a la ciudad, pero con el que podremos realizar trayectos un poco más largos gracias a su autonomía homologada de 350 Km. Su carrocería combina a la perfección la compacidad de un compacto (valga la redundancia) con la ventaja de estar un poco más elevado como en un crossover y la polivalencia de un maletero correcto. Todo ello sumado a la habitabilidad de su interior, la extensa tecnología y equipamiento en esta unidad, un motor muy capaz, una autonomía notable, el confort general de rodadura, una capacidad de personalización camaleónica y un diseño original y rompedor; hacen del nuevo C4 en su variante eléctrica un "caballo ganador".


Lástima que algunos "flecos" empañen sus grandes idearios, como una suspensión bastante blanda (que favorece el confort de marcha), una dirección extremadamente ligera, una visión trasera muy reducida y una habitabilidad posterior limitada en altura. Pero son "pequeñeces" que el usuario de este modelo no las dará suma importancia.


Datos técnicos:

Motor: Eléctrico

Potencia: 136cv

Vel Máx: 150 Km/h

Acel 0-100: 9,7 seg

Cons: 16 Kwh/100 Km

Precio: Desde 35.100 euros (versión probada)



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